Cuando cae el día, las calles de la ciudad de Buenos Aires se convierten en pasillos de supermercado pero al revés. Cientos y cientos de desvencijados carritos que alguna vez fueron de autoservicio, inician el recorrido inverso del consumo y abren las bolsas, que también alguna vez fueron de supermercados, para encontrar allí los restos de la clase media.
Eso sucede, por lo general, cuando el vecindario porteño, esa clase media o media clase, duerme o cierra los ojos a lo que pasa allí afuera con “esa pobre gente”. Los ruidos de los televisores, por lo general, suelen tapar el traqueteo de las rueditas sobre el asfalto. La música en los auriculares o algunos videos de You Tube completan el biombo cotidiano que pone distancia entre unos y otros. Distancias de clases.
La gente de clase media duerme tranquila. Ellos no han inventado la pobreza ni son culpables de que los cartoneros tengan que vivir de la basura. Es más, hasta toleran que rompan las bolsas y que los residuos queden desparramados. Al mismo tiempo, practican un oscuro juego de escondidas para que su cotidianeidad no se vea alterada pór “esa pobre gente”. Y, por supuesto, puertas adentro de sus casas o de sus autos o de los taxis se quejan, refunfuñan y reclaman medidas de distintos grados de facismo.
Hasta que un día sucede lo más esperado y el deseo menos admitido: las fuerzas del orden reprimen a “esa gente” -que ya no es “pobre”- y la sacan de la vista de todos. Los diarios hablan de disturbios en vez de represión y el gobierno “PROteño” se justifica en que hay que liberar el espacio público.
Un párrafo personal antes de seguir. Yo también soy de clase media, aunque proveniente de un hogar laburante. Yo también he refunfuñado alguna vez por las bolsas rotas. A uno de mis hijos, cuando tenía 13 años, dos pibes cartoneros lo asaltaron a punta de navaja y lo dejaron llorando y descalzo en la calle. Pero todo esto no significa que me ponga contento y apruebe la represión perpetrada en Barrancas de Belgrano. De ninguna manera. Por más que pertenezca a la clase del ni tanto ni tampoco. A la clase que busca su movilidad social en base al estudio, al trabajo y al ahorro. A la clase que debe respaldar la educación y la salud publicas y gratuitas de excelencia. La clase que tuvo la posibilidad de estudiar y de crecer más o menos sanos. Más bien siento que por todas esas razones, como clase media debemos jugar un mejor papel en esta situación.
El papel de la solidaridad con esos compatriotas, a los que hasta se les niega su pertenencia a la clase trabajadora. Pero no una solidaridad con regusto a beneficencia. Sino una solidaridad activa y que active una alianza de clases que supere diferencias culturales y magulladuras varias provocadas por el sistema.
Activar una acción que derive en una mayor y mejor organización en el trabajo de recolección de residuos reciclables. Esto significa un compromiso de hierro en la separación de los deshechos y esto también significa un trabajo conjunto de todos los sectores para contribuir en la construcción de un espacio público donde los cartoneros no sean también explotados por quienes le compran lo recolectado. Porque si este tráfico pervive, estaríamos condenando a los cartoneros a la exclusión permanente,
Y esto es grave. Porque los excluidos de hoy son como los desaparecidos de ayer. Con una atroz coincidencia: que tanto los desaparecidos de ayer como los excluidos de hoy pudieron y pueden ser realidad por la oscura complicidad de una clase media que prefiere levantar el volumen de su tele antes que escuchar los Falcon, ayer o los cascos de los caballos que tiran de los carros., hoy.
Si la clase media no juega su papel, el papel de la clase media va a servir únicamente para que cientos y cientos de hombres, mujeres y niños, sobre todo niños, malvivan por los centavos que le dan por kilo.
Siempre dije que el diario La Nación (Buenos Aires, Argentina) es el que más me gusta a pesar de que no coicida con su línea editorial. Una presentación pulcra de la información; bien organizado y, sobre todas las cosas, bien escrito. Salvo, algunos editoriales como el que publicaron en su edición de ayer bajo el título: “Homosexualidad y adopción”
Ya en el primer párrafo comienza con la diferenciación entre “homosexuales” y “lesbianas”, como si las lesbianas no fueran homosexuales. Pero lo más gracioso (o patético) es cuando el redactor habla de “adopción legal de niños menores de edad”. Y aunque vivamos una época de adolescencias prolongadas creo, no sé si me equivoco, que no existen los niños mayores de edad ¿o sí?
Yendo al tema en cuestión, el o la editorialista utiliza el consabido argumento de que el niño requiere para su “recta formación psicológica y afectivo-sexual” de la acción conjunta de elementos referenciales femeninos y masculinos. Y que, si bien en muchos casos existe ausencia de uno de los dos por accidente, en el caso de las uniones homosexuales es “la ausencia del término materno o paterno no es el resultado de una circunstancia accidental sobreviniente, sino el producto del rechazo o la exclusión conceptual deliberada de uno de los términos fundantes de la pareja humana.”
Por lo visto, la argumentación se centra en implantar valores categóricos e inamovibles (”siempre hemos pensado”), es decir, fuera de toda discusión, por lo tanto carentes de lógica. De otra manera, no se puede hablar de “términos fundantes de la pareja humana”.
Pero además de esto, dado los altos índices de violencia intrafamiliar -que muchas veces incluye la sexual- y de violencia sexual en todas las clases sociales, no podemos decir que la “fundante pareja humana” ha dado buenos resultados en la formación del cien por ciento de los niños. Esto, sin contar con los numerosos casos de abuso sexual perpetrados por religiosos.
Luego cita una sentencia condenatoria de la Gran Sala de Derechos Humanos del Tribunal Europeo, con sede en Estrasburgo, al Estado francés por rechazar un pedido de adopción realizado por una docente lesbiana. Para después reclamar que “de lo que se trataba era de determinar si la formación sexual del niño podía resultar dañada por el carácter de una unión originada en una relación contraria a las leyes de la naturaleza.”. ¿De qué leyes de la naturaleza está hablando este buen señor o buena señora editorialista?
Por último, hace referencia a que “la idea de que los niños constituyen “cobayos” con los cuales se puede justificar cualquier experiencia es, fuera de toda duda, violatoria de la Convención de los Derechos del Niño”. (¿?)
Eso sí, luego de toda esta diatriba, el editorial de “La Nación” reafirma que lo escrito “no va en desmedro, por supuesto, de la dignidad esencial de todas las personas en relación con la libre elección de su orientación sexual y del modo de canalizarla. Las uniones de homosexuales o lesbianas merecen el más absoluto respeto cuando son el resultado de esa libre determinación. Lo que aquí hemos pretendido señalar es otra cosa: es, simplemente, que cuando se trata de convalidar una adopción legal nada puede importar más que el supremo interés de ese menor. Y es sólo desde esa preocupación que la cuestión debe ser analizada, ya que de ningún modo está demostrado que la vida con padres homosexuales vaya a resultar inocua para su formación.”
Por supuesto que tampoco está demostrado lo contrario, pero el autor no lo dice.
Sé que no tiene la potencia testimonial de la foto que publica Orson en su blog. Pero aquí también no cabe otro título que “Los unos y los otros”. En especial, por la suprema sensibilidad del periodista del diario santafesino “El Litoral”, al editar las dos noticias una al lado de la otra.
Felicitaciones. Hay que ser muy bueno como para editorializar de este modo sin escribir una sola palabra.
El éxito de Rosario Blog Day se debió, en especial, a que sus organizadores lograron convertir al Centro de Expresiones Contemporáneas (CEC) en un inmenso blog colectivo “en la vida real”.
Un blog colectivo en el que todas y todos los participantes nos sentimos incitados, motivados, inspirados, no sólo a presentar nuestro “post” o “post-nencia”, sino a comentar, colaborar, contribuir…
Siempre tuve la sensación de que la emergencia de este espíritu colaborativo que hoy es clave en la Web 2.0 es una respuesta natural a aquel espíritu de éxito individual que campeó en la década de los ‘90.
En aquella época era más exitoso el que más tenía mientas hoy es más exitoso, no el que más sabe sino el que más comparte, el que más colabora, el que más se integra.
Y el Blog Day Rosario fue colaborativo e integrador. Ahí radica su éxito. Porque marcó un antes y un después, no sólo en la excelente organización, sino en el pensar y el hacer de un evento que cobijó (no hay mejor palabra que esa) a todas y todos los que elegimos estas herramientas para expresarnos y hacer algo con ellas.
Y un dato importantísimo, al menos para mí, es que este evento no se generó en la ciudad de Buenos Aires.
Estas, al menos, son las primeras impresiones de un momento que, en lo personal, siempre recordaré. No creo, por eso mismo, que pueda realizar una crónica perfecta de todo lo acontecido. Es muy seguro que después siga hablando del Rosario Blog Day. Sencillamente porque el Rosario Blog Day va a seguir dando que hablar.
E insisto, no porque fue todo perfecto. Lo perfecto está muerto. Sino porque fue vivo. Y uno, cuando vive puede equivocarse.
¿Qué le faltó a este primer RBD?
Una mesa sobre la blogósfera rosarina. Porque tienen muchos y muy buenos blogs.
También una mesa sobre microblogging y otras novedades en torno a expresarse a través de la Web2.0. En lo personal, creo que centrarse en el blog es hacer foco en el más importante de los instrumentos de la Web2.0 pero no en el único.
De todas maneras, el balance es más que positivo.
Cronología twittera
A continuación, y a modo de cronología, seleccioné algunos mensajes de Twitter que me parecieron relevantes para construir entre todos ellos una suerte de relato twittero del Rosario Blog Day.
Por supuesto que esto es muy personal, porque corresponde a los twitts de quienes yo sigo y, además, en la selección que hice de ellos.
Al final del post, una serie de enlaces sobre distintos momentos del RBD.
A los que quieran saber un poco más sobre mi “postnencia” relacionada a blogs y parlamento, no tienen más que pasarse por Diario de Gestión a partir de mañana. Allí encontrarán la presentación (a modo de estreno ya que no funcionó en el momento) y unos apuntes preparados para la disertación.
Mi primer deseo, ahora, es que Rosario Blog Day se convierta en un clásico de la movida 2.0 nacional. Tiene todo para ello. Organización, buena onda, creatividad y talento. Pero, sobre todo, tiene algo clave que a algunos les falta: humildad.
Mi segundo deseo es que nos sumemos todos en el Rosario Blog Day, seamos o no rosarinos, porque ya es un poquitito nuestro.
Rosario es el Parque Independencia, un silencio que huele a poesía sobre el Rosedal…
Lalo de los Santos (Tema de Rosario)
El viernes 9 de noviembre, en el Centro de Expresiones Contemporáneas (CEC) se realizará la primera edición del Rosario Blog Day. Un evento más que esperado para una de las ciudades argentinas con más actividad 2.0 en general y bloggera en particular.
“Porque los mercados son conversaciones y queremos ser parte de ellas”, es la primera de una larga serie de motivos que esgrimen los organizadores de este encuentro, que vienen trabajando a fuerza de pasión, camiseta y profesionalismo.
“Porque estamos convencidos de que aquello que no se da, se pierde”, es otra de las razones que enumera una suerte de declaración de principios de este evento que está siendo organizado a fuerza de ganas, pasión y entusiasmo pero, sobre todas las cosas, con profesionalidad.
Algunos de los organizadores son Marta Repupilli, María Julia Gutiérrez Oschmann y Federico Picone, desde Rosario y Laura Cambra, haciendo el aguante desde Buenos Aires. De todos modos son muchos más los que están trabajando en este evento que, por fin, saca las experiencias 2.0 de los escenarios de la ciudad de Buenos Aires.
Rosario Blog Day generará un encuentro de distintos proyectos que se están gestando o que ya funcionan en torno a estos nuevos escenarios on line. Desde el importante trabajo que están realizando en tareas de prevención del HIV con el programa PrevenBlogs,las aplicaciones 2.0 en todo lo que hace a educación, con Guillermo Lutzky; la experiencia de los blogs en grandes empresas , como es el caso de Sebastián Parigi, de Telefónica; Vanina Berghella, que centrará su intervención en el tema de periodismos y nuevos medios y Pablo Mancini, que contará algunos de sus nuevos proyectos, entre muchísima gente que tiene como denominador común el hacer cosas.
Por suerte, también estaré allí para intentar contar un poco sobre la función que pueden tener los blogs para darle mayor transparencia a la gestión pública, en especial, la gestión parlamentaria.
Rosario Blog Day se da en un momento clave para esta ciudad y para la provincia en su conjunto, de cara a la asunción del nuevo gobierno socialista en la provincia. Pero también se da en el marco de una ciudad rica en experiencias de pequeñas y medianas empresas y con un desarrollo notable de la capacidad emprendedora de los rosarinos.
Debo admitir que no conozco Rosario pero sí conocí a rosarinos maravillosos, como fue el caso de Lalo de los Santos, autor de ese casi himno que se llama “Tema de Rosario”, cuya letra comienza con los versos iniciales de este post. Para los que quieran conocer todo el tema, en la versión de Lalo y, de paso, ver imágenes rosarinas, hagan click en el video de acá abajo.
Para Edgardo Ritacco, director periodístico de adlatina.com, la publicidad, parece ser el diablo. Para darse cuenta de ello basta leer la primera frase que escribió en su artículo(requiere suscripción gratuita) de hoy: “La publicidad metió la cola.”
¿Y adónde metió la cola la publicidad? Pues en los blogs cuya “atractiva espontaneidad”, según Ritacco, “empezó de pronto a ceder terreno”. ¿De qué está hablando? Del “pay-per-post”, o de cuando una empresa paga para que posteen sobre ella. “¿Sobrevivirán los blogs a esta avalancha?”, se pregunta mientras se le adivina cierto brillito de satisfacción por lo que parece considerar la segura muerte de la blogósfera como instrumento de comunicación “ingenuo”. Lo de “ingenuo” corre por cuenta de Ritacco, obvio…
Para el director de adlatina, un blog, cuando acepta publicidad en sus posteos, debe asumirse como “herramienta publicitaria de una marca o producto”. Vale decir que “ya no se puede jugar con los posteos “ingenuos”, que simulan plantear temas poco conocidos sólo para que otros se agreguen a la discusión y aumente el tamaño del debate.”
De inmediato, el autor parece festejar, para mi gusto de manera muy anticipada y sin mayores fundamentos, que los blogs con publicidad pasarán del “dialogo de posteos” a “una sucesión de argumentos publicitarios”. Entonces, sí, Ritacco sentencia la pérdida del “eterno encanto de la discusión y la espontaneidad”
Nunca es triste la verdad…
El razonamiento de Ritacco es claro y sencillo: los blogs, al aceptar publicidad, mordieron la manzana evenenada que les ofreció la serpiente que encarna a todo mal: la publicidad. Por lo tanto, los blogs (todos los blogs, según este hombre) perdieron la espontaneidad y pasaron a ser herramientas publicitarias.
Este hecho parece alegrar sobremanera a Ritacco que habla de los blogs como un fenómeno que ya pasó, al decir que constituyeron “un efecto fulminante”. Lo que traducido a la realidad, se leería: “Esto es lo que yo quiero que pase porque la industria de la publicidad tradicional necesita seguir utilizando a las audiencias de manera cuantitativa y en manada y no de modo cualitativo y uno por uno”.
Pero los blogs nunca fueron tan inocentes ni la publicidad nunca fue tan mala.
Para mi, Ritacco se levantó para servirse café justo cuando pasaban la parte donde aparecía en esta película el Manifiesto Cluetrain con sus tesis sobre la conversación de las marcas. Es una pena.
Es una pena porque no llega a ver que los blogs siguen encarnando ese diálogo múltiple que habla de experiencias de marca en primera persona.
Es una pena porque no llega a darse cuenta de que en la inmensa mayoría de los blogs existe un código no escrito para diferenciar los post auspiciados de los otros. Y que son los que no lo hacen, los que pierden reputación y credibilidad.
Es una pena porque Ritacco no le dedica ni una mísera línea a uno de los verdaderos fenómeno que encarnan, en forma indirecta, los blogs: la publicidad contextual , con el adsense de Google a la cabeza.
Es una pena, en síntesis, ver cómo en lugar de meterse con cabeza y todo -sobre todo con cabeza- en este nuevo siglo, con sus nuevas modalidades de gestión, hay personas que insisten en las viejas recetas de la comunicación dirigida y el mensaje controlado.
Todo esto no quiere decir, insisto, que la blogósfera sea paz y amor o una nueva versión del hippismo asistido por computadoras. Pero sí quiere decir que la comunicación, -personal o corporativa,interna o externa- cambió para siempre y no hay que tenerle miedo a ese cambio.
Entonces, parafraseando cierta consigna, los usuarios, tengan o no tengan blog, no son culpables de que el modelo de negocios de la publicidad, de las discográficas o de las editoriales ya no sirva.
Es una pena que Ritacco no haya oído hablar de la Economía Long Tail o de la larga cola. Si, esa misma que plantea que “lo más asombroso acerca de la televisión es que puede transmitir un programa a millones de personas con una eficiencia inigualable. Pero no puede hacer lo contrario:transmitir un millón de programas a una persona. Eso es lo que internet hace tan bien.”
Es una pena que algunos todavía no escuchen estas voces por tener la tele encendida con el volumen tan alto…
Alejandro Marticorena, periodista, poeta, actor, blogger pero sobre todo un hermano que la vida me regaló allá a fines de los ‘80, ayer realizó una experiencia interesante con el Twitter.
En estos tiempos en que la fascinación por las nuevas aplicaciones nos dejan con poco contenido, él optó por doblar la apuesta que viene haciendo con su Diario de Diálisis: narró en tiempo real diferentes momentos de su sesión de diálisis -son tres a la semana de cuatro horas cada una- a través del Twitter. Y todo realizado desde un celular con conexión a internet.
Esto último hizo que los mensajes tuitteados no hayan sido todo lo fluido que hubiese permitido un teclado, pero las ganas y, sobre todo el feed back con su red de tuitteros hizo que todo saliera bien.
Esta experiencia creo que se irá perfeccionando con el tiempo y, al menos para mí, tiene tanta importancia como la que realizó Darío Gallo cuando transmitió por Twitter el día de cierre de edición de la revista “Noticias”.
Es que el Twitter es un ya y ahora constante, un relato de vida en tiempo real y, sobre todas las cosas, palabras que ayudan a compartir momentos. Malos y buenos, como la vida misma. Y en este caso ¿por qué no pensarlo como un aliciente terapeútico a todos los que tienen que padecer este tipo de tratamientos?
Acá abajo transcribo el hilo de mensajes que emitió ayer Alejandro. Y me quedo, por supuesto, para cerrar este post con lo último que escribió: “Me gusta ver el sol”.
• En el taxi yendo a diálisis. Por lo menos hoy no llueve…
• Estoy llegando.
• Ya estoy conectado. No sé por qué hoy las agujas me dolieron como la puta madre… y me olvidé de conectar el cable del audio para la tele. …
• Igual tengo el MP3 y cosas para leer… porque en definitiva, para lo que dan en la tele…
• Ahí está Mary, mucama y proveedora del sánguche nuestro de cada diálisis. A ver si la convenzo de que me tueste los dos míos…
• Lo conseguí. Vamos todavía. Dos tostados de pan francés con una feta de jamón y una de queso.
• Benito, un paciente, dice que le encontraron un piojo. Fiel a su deformación profesional (abogado) promete traernos piojos a todos.
• Carajo, me pica la mano derecha. Es la que no debería mover…
• Cambio de turno. llegan los técnicos del tercer turno (tarde - noche). Algunos pacientes duermen. Yo jamás pude.
• Va quedando poco de esta sesión de diálisis. Media horita y chau. Mientras escucho a Bebe en “Con mis manos”.
• Piénsenlo un minuto: ¿no es loco que haya un programa como “Cuestión de peso”? Acá pusieron el 13…
• @c: yo jamás lo hice y estoy tuitiando desde el celular…
• Hoy faltaron dos pacientes. Hombre y mujer. De ésta no se sabe nada. De acá la llamaron pero no estaba. Y ni señales. Misterio.
• Están mostrando como marcaron a marcador el culo de una ex gorda para lipoaspirarla o algo así. Es muy fuerte, che…
• Me desconectaron. Ahora me toman la presión. Un poco alta: 15 - 9. ¿Me estaré yendo con exceso de líquido? en minutos, la respuesta.
• @n: Con medio vaso me prendo (debo cuidarme con la ingesta de líquidos)
• @n: yo no dije que no puedo tomar cerveza. dije que debo cuidarme con la ingesta de líquidos. cantidad es el riesgo,no calidad… :-p
• Va entrando la gente del último turno. Se quedan hasta las 21.
• En minutos, mi peso. Es cuestión de peso acá también…
• @n: Che… te pido medio vaso y me querés conformar con 3 gotas… ¿Para TODO sos así?
• @n: Tsunami de chanes …
• @m: Cuatro horas, tres veces por semana.
• Me fui con 200 gramos más de lo que debía ser (pesé 74,800). Si sigo hipertenso es por otra cosa. O adelgacé o estoy nervioso. O ambas.
• Estoy en el remise, yendo a casa. Fin del primer experimento tuitero en diálisis. Linda tarde. Me gusta ver el sol. Saludos, twitters!
Todo aquel que tenga un blog alojado en el servidor gratuito de wordpress.com es casi seguro que tiene una copia de ese blog pero alojado en un servidor llamado wordprexy.com. Hacer la prueba poniendo http://(el nombre del blog).wordprexy.com
La única diferencia que encontrará entre su blog y el clonado es un pequeñísimo cartelito rojo que en letras blancas tiene escrito: “about WordPrexy”. Allí explican que el bloqueo realizado por Turquía a los servidores de WordPress.com para censurar a los blogs los obligó a realizar esa acción de duplicación con el fin de burlar a la censura. También afirman que no los anima el espíritu de plagio y que ellos no incorporan absolutamente nada al blog.
Bueno, no es la única diferencia por cierto, sino que también hallarán publicidad ad sense de Google que, según dicen, sirve para financiar los costos que insume la clonación blogueril.
El bloqueo a los blogs de WordPress.com se inició en agosto cuando la justicia turca falló a favor de Adnan Oktar, un conocido líder creacionista que niega la teoría de la Evolución a la par de negar también el Holocausto. Por esa razón, el Estado turco decidió restringir el acceso a los servidores de WordPress.
Esto hizo que surgiera WordPrexy.com que funciona a través de un proxy dedicado a duplicar los contenidos de WordPress.com. Aunque hay algunos que creen que detrás de WordPrexy está el propio WordPress que así encuentra el modo de evadir la censura turca.
De hecho, WordPress.com se desentiende de este tema y dice que eso está más allá de sus posibilidades (aún cuando ellos pueden restringir el acceso de los servidores de wordprexy.com) y recomiendan contactar al hosting de Wordprexy.com si hay problemas legales.
La situación se agrava más aún porque, en el caso de blogs que cuenten con publicidad de Google, éste puede interpretar fraude por duplicación de sitio.
Por otro lado, parece ser que WordPrexy.com no sólo copió los blogs alojados sino que lo ha hecho con el sitio completo: bases de datos, css, archivos, códigos… como se puede apreciar si accedemos directamente a wordprexy.com, con la portada y casi todos los servicios plenamente operativos. Lo cual puede llevar a sospechar la apropiación de todos los datos personales de los usuarios del servicio y su probable uso fraudulento y/o venta.
De todas maneras, el blogger que quiera rechazar el clonaje de su espacio puede solicitarlo por medio de una nota a través de un formulario
La cuestión es que todo esto se transforma en una encerrona ética para los bloggers ya que los enfrente a la pregunta ¿si me opongo a que clonen mi blog estoy apoyando a la censura en Turquía? Pero, si no me opongo estoy validando la acción de quienes se adueñan, sin mi autorización, de los contenidos de mi blog y encima lucran con ello. Si alguien tiene una respuesta, la espero porque yo, por el momento, no la tengo.
¿De qué nos sirve la inmediatez si por ahí nos termina tapando lo imprescindible? ¿De qué me sirve enterarme de lo que termina de pasar en veinte lugares a la vez si no hay nadie que me ayude a reflexionar porqué está sucediendo eso? ¿Por qué convertir a una terminal móvil o celular en una teletipo nerviosa?
La noticia en sí misma, carente de sentido, descontextualizada, sabe a pan de mala calidad. Se puede llegar a comer sólo cuando está recién hecho y caliente. Después no sirve. Es la noticia a la desesperada, con palabras entrecortadas de movilero agitado. Es el flash de último momento o la pantalla roja de Crónica TV.
Y es que si el periodismo no da sentido, no tiene sentido.
Perdón por el juego de palabras pero le queda a medida al concepto que quiero rescatar: el del periodista que asume el rol de delegado o envíado de la sociedad, ya no para contarle lo primero que ve sino para comenzar a construir un relato conjunto donde él narra el contexto. Que no es, claro, lo primero que se ve.
Esto se complica cuando en el medio de la comunicación, entre periodista y ciudadano, se interpone el medio de difusión. Una empresa cuya mercancía es, en el mejor de los casos, la información y los llamados “contenidos”.
Una empresa que, por supuesto, como tal no es mala en sí misma si actúa con la legitimidad y ética que se espera de cualquier empresa.
Pero se complica cuando sucede, como ha sucedido muchísimas veces, que por cuestiones de poder, se genera el enrarecimiento del diálogo entre periodista y ciudadano. Esto provoca distorsiones, por no decir manipulaciones de la realidad, en la propia cara de la gente. Recordemos, por caso, diciembre de 2001 y a aquella mano anónima que escribió en una pared: “Nos mean y Crónica dice que llueve”.
Pero, para no irnos por las ramas, vuelvo a las preguntas del comienzo y a avizorar cierto temor a que le estemos dando más importancia a la noticia que a la información; a la novedad que a la comprensión. Sobre todo en estos tiempos en que hasta en los colectivos existen pantallas con hilos informativos.
Y esta preocupación no se centra en empresas o proyectos que trabajen sobre la base de la distribución de información. Sino, sobre el riesgo que se corre de llegar a un punto de saturación de las noticias hasta provocar lo que Cornellas denomina “infoxicación”.
Y la diferencia, a mi entender, es que esta “infoxicación” no la dan cien millones de blogs hablando al mismo tiempo. Sino una misma noticia repetida cientos de veces en igual cantidad de canales.
Todo parece indicar que Google comenzará hoy a colocar publicidad en los videos de You Tube. Será un nuevo formato que se probará sólo en los contenidos protegidos por los derechos de autor, según informa el diario “El País”.
La decisión nos retrotrae (si es que alguna vez nos fuimos de ahí)a la discusión sobre los modelos de negocio que puede tener este tipo de servicios. En este caso puntual, si es la publicidad el único medio de financiar el acceso a contenidos gratuitos. Y, además de esto, determinar qué tipo de publicidad es la más apropiada.
En lo personal, intuyo que no. Entiendo que debe haber otro sistema, otro canal que acerque aún más a la publicidad con la comunicación, que la convierta en contenido relevante. El sistema de anuncios contextualizados es un avance en ese sentido. Pero aún no lo es todo.
Hay que convenir que en las últimas décadas la publicidad fue, en parte protagonista de los medios porque no existían alternativas de contenidos a ella. Por ejemplo, en la TV teníamos los programas y las pausas o propaganda, como se le solía decir en la Argentina. Hoy, esa frontera está borrada y hay publicidad tanto fuera como dentro de los programas. Pero, más allá de estos cambios, lo cierto es que la publicidad siempre se vio como algo intrusivo. Algo que tolerábamos para que el servicio de televisión siga siendo gratuita.
Con los canales de cable, además de llegar la segmentación temática, arribó una nueva manera de ver televisión despublicitada. Perdón por este término pero me tentó porque suena a desparasitada. Por eso, con el correr de los años despertó tanta polémica la inclusión de publicidad también en los programas de TV paga.
Ahora, esto de Google con You Tube es otra cosa. Pero sigue teniendo puntos en común con la esencia irruptiva de la publicidad. Con una diferencia trascendente: que si bien You Tube es hoy por hoy el que le puso el nombre al servicio de videos on line, vale decir, el que está impuesto en el mercado, alrededor suyo surgen muchos otros servicios que explotan ese mismo segmento y que jueguen con la ventaja de no “contaminar con anuncios” los videos. Aún cuando los anuncios de Google sólo aparecerán en aquellos videos protegidos por derechos de autor y realizados por firmas que tengan convenio directo con la empresa propietario de You Tube.
Más allá de todos estos cuidados, lo cierto también es que aún se está lejos de producir nuevos estándares para los avisos en videos en Internet. Y es que ctualmente, producir publicidad para este tipo de formato es complicado ya que si un anunciante quiere que su aviso aparezca en dos sitios de video distintos, tiene que negociar acuerdos separados y crear avisos diferentes para cada uno.
Los videos anuncios costarán aproximadamente U$s 20 por cada mil veces que sean vistos. Estos ingresos se repartirán entre las compañías propietarias de los derechos de autor y You Tube.
La publicidad aparecerá 15 segundos después de que los usuarios empiecen a ver el video y se superpondrá a las imágenes en la parte inferior de la pantalla. Este faldón desaparece a los 10 segundos, aunque el usuario siempre tiene la posibilidad de cerrar esta “ventana”. Pero si se decide a pinchar en el anuncio, el vídeo que estaba mirando se para, y el anuncio ocupa su lugar. Cuando la publicidad finalice, o si la detiene el usuario, el vídeo que estaba viendo inicialmente seguirá justo en el punto donde lo había dejado.
El objetivo de Google con todo esto es que el usuario controle en todo el momento la publicidad y que vea sólo los anuncios que le interesan.
Por ahora, Google sólo va a colocar publicidad en las piezas protegidas por los derechos de autor de sus proveedores de contenidos. Hay que recordar que más de 1.000 empresas, pequeñas y grandes, distribuyen sus contenidos en YouTube gracias a la firma de alianzas con Google.
Con este sistema, Google tiene la seguridad de que hace negocio sólo con los videos sobre los que tiene derechos, y no se le cuelan anuncios en contenidos protegidos que se hayan publicado de manera irregular o en vídeos caseros cuyo contenido no es apropiado a la imagen que quiere dar el anunciante.
Los ingresos por la publicidad se repartirán entre las compañías propietarias de los derechos de autor y You Tube. Los anunciantes pagarán 20 dólares (unos 15 euros) por cada 1.000 veces que su anuncio haya sido visto.
Google espera que este nuevo formato publicitario anime a más empresas a llegar a nuevos acuerdos con You Tube para distribuir sus contenidos.