Fuertes abrazos peronistas
Escrito el Jun 20, 2008 Categorías:Politica |Ese abrazo entre Néstor Kirchner y su esposa, la Presidenta, Cristina Fernández de Kirchner me sorprendió en plena tarde. Lo ví en el site de La Nación y, aun cuando no quisiera, me retrotrajo a otra imagen, otro ícono de nuestro pasado más o menos reciente: la imagen de Evita abrazada a Perón tras su renunciamiento histórico del 22 de agosto de 1951.
Ya sé, no me digás, son bien distintos. No son comparables porque son momentos diferentes con casi 60 años de distancia y un aluvión de historia en el medio.Aquella imagen de 1951, a mitad de camino entre estampita y crónica fotográfica, mostraba toda la fortaleza de una mujer acurrucada en el pecho de su hombre. Y hoy, como un monumento o una remera estampada, ya no quema ni incendia. Por eso, tal vez, ya forme parte del álbum de la historia o de cualquier iconografía de acto partidario.
En cambio, la imagen de hace un par de días es distinta. Arde y, al mismo tiempo, es demasiada fresca aún para ponerle significantes que no sean ideológicos. Es una imagen que aún la historia no la ha revelado.
Pero ambos abrazos tienen cosas en común. Al menos son dos personas en cada una de las fotografías en un momento en que la historia también los está abrazando.
Claro que no son abrazos partidos, en el sentido de resquebrajados, fragmentados, fracturados… Ni tampoco son momentos de debilidad. Es lo humano tras el poder o lo humano cuando el poder los conmueve.
Algunos podrán ver, en el abrazo de los Kirchner, un gesto ensayado por un publicista con agudeza semiótica. Pero no creo que quiera relacionar ese abrazo a un renunciamiento.
Otros, justificarán sus teorías misóginas sobre la debilidad femenina y el ejercicio del poder.Pero lo cierto es que ambos estaban allí, se abrazaron entre papelitos y banderas. En medio de un país que está doblando la curva de su historia. Ante un futuro que tiene más preguntas que certidumbres. Parados en un presente que se sacude, y lo sacuden, a cada rato.
Esas dos parejas, tan lejos y tan cerca por muchas razones y en muchos sentidos, quedaron congeladas en fotos que las emparentan. Aunque los primeros -Perón y Evita- no supieran nada de los segundos - el matrimonio Kirchner- . Y que los segundos hayan sido, por ejemplo, los que se terminaron yendo de la Plaza de Mayo, la misma de la foto, aquel 1° de mayo de 1974 cuando, dos meses antes de morir, el propio Juan Domingo Pérón dijo aquello de imberbes, flanqueado por José López Rega e Isabel Martínez, cuando ya no tenía quién lo abrazara.
By sine metu on Jun 20, 2008 | Reply
Una se estaba muriendo.
La otra no.
By Jorge Ferrari on Jun 20, 2008 | Reply
El abrazo de Pérón y Evita es conmovedor por el contexto y la previa de ese abrazo, la de Néstor y Cristina, por ser tan presente, me refresca frases como “Perón soy yo” o los cantitos desaforados del Señor Moreno. Esperemos a la historia y como vos y yo sabemos, Perón y Evita, sólo ellos dos. Abrazo.Jorge
By Leo on Jun 20, 2008 | Reply
Parece el juego de la oca, “retrocede 60 casillas”
By Daniela Vilar on Jun 20, 2008 | Reply
Eduardo,
Realmente impecable este artículo…
Manteniendo siempre tu estilo, pudiendo transmitir emoción aún salvando las distancias que nadie discute, y aún màs valoramos…
Evita es Evita, y sí, lamentablemente se estaba muriendo, pero que aùn casi 60 años después la misma Plaza viva en su ejemplo y la inmortalice en sus expresiones y deseos significa que lo mejor del peronismo aún persiste en el pueblo argentino..
gracias por compartirlo.