El blog de Eduardo Betas| ¿La versión beta de Betas?

El legislador como medio ciudadano

La representación como la intermediación son prácticas en proceso de transformación. En especial, cuando se trata de representación democrática o intermediación de información pública.

Los parlamentarios son, por excelencia, los representantes de los ciudadanos en el Parlamento, ese sitio donde se va construyendo el cuerpo legal que nos rige como sociedad. Vale decir, el poder que hace ley a la ideología y la impone con la fuerza del Estado. Nada menos.

Pero el término representante para designar al legislador o legisladora va quedando chico a la luz del nuevo instrumental tecnológico que nos insertó de lleno en la Sociedad Red.

La implementación de recursos que permiten a la ciudadanía involucrarse e interconectarse entre sí con el fin de debatir los temas que le interesan, hacen del legislador de hoy más un medio que un representante.

Un medio entre el ciudadano y esa conversación que tiene por excelencia la democracia y que es la institución parlamentaria. Un medio de ida y vuelta donde el ciudadano, la ciudadana puede proponer ideas al legislador. Un medio para que el legislador, si sabe utilizar estos recursos, pueda hacer uso de la inteligencia colectiva, uno de los poderes fundamentales de las redes.

Esta transformación no implica pérdida de poder para el parlamentario sino una ampliación de sus funciones en la medida en que el ciudadano se apodera y empodera de las nuevas tecnologías para interactuar en la vida pública.

Esto implica que las nuevas herramientas vienen a ampliar el poder de participación ciudadana al mismo tiempo de brindarle al parlamentario un feed back esencial para el desarrollo de su labor legislativa.

Por otro lado, los medios de difusión, antes intermediarios de la información pública, también se encuentran ante el desafío de transformarse o atrasar.

Porque si el ciudadano se ha convertido en el medio, los medios ¿en qué deberán transformarse?

Buena pregunta para un próximo post.

Hace precisamente un año escribí un post donde me preguntaba por qué no se hablaba de política en los eventos de blogs. El primer párrafo de aquel texto era el siguiente:

Si la blogósfera le sigue dando la espalda a la política, la política seguirá circulando por los mismos caminos que lo hace ahora. Vale decir, con políticos y políticas que desconocen los alcances de las nuevas tecnologías y con otros que, directamente, se benefician de esta indiferencia suicida.

A propósito de esto debo decir que el Foro de las Sociedades Digitales (SD08), que finbalizó ayuer en Buenos Aires dejó una marca: no sólo se puede hablar de política en relación a las nuevas tecnologías sino que es bueno hacerlo. Además de inevitable, por cierto. Porque, en verdad, así como siempre estamos comunicando, siempre estamos haciendo política. Por eso es que el SD08 sirvió para hablar a cara limpia y en voz baja, como dice Sebastián Lorenzo, de los temas que hacen a nuestra sociedad, tanto del presente como del futuro.

A través de las mesas del SD08 pasaron cuestiones cruciales como el desarrollo de las PyMES, el aporte de la tecnología digital al turismo, la participación ciudadana en las grandes decisiones públicas, el fenómeno (o no) de los blogs y las riquísimas experiencias de gobierno local, entre muchos otros temas que repercutieron en cada uno de los paneles.

La intensa participación on line fue una de las particularidades del SD08. Tanto porque las tres jornadas fueron transmitidas en vivo por internet como por la cantidad y variedad de intervenciones que se manifestaron en la red.

Mi apreciación particular: el SD08 fue un hecho digital que se materializó en el contacto físico entre personas con las cuales, en muchos casos, sólo teníamos contactos virtuales. Es decir, concretó la metáfora de las redes porque en el Auditorio de la Cancillería se vivieron momentos de intensa conexión entre las personas y, en especial, entre las ideas. En síntesis, el SD08 generó hipervínculos entre personas reales.

Susana Finquielevich, Alejadro Piscitelli, Gustavo Soliño, Jorge Almiña, Esteban Campero, Vanina Berghelli y Paula Carri, fueron sólo algunos de los expositores argentinos que brindaron una actualización a la utilización de lo digital en la sociedad, la educación, la cultura y la empresa.

Por su parte, la presencia española le dio un marco de interesantes experiencias como la de Gijon, traída de la mano de José María Pérez, así como también las disertaciones de César Calderón, coordinador de lasideas.es, la periodista Rosa Jiménez Cano y Verónica Ruiz.

También los hermanos latinoamericanos dejaron su impronta en el SD08. Fue el caso del chileno Andrés Durán, de Atina Chile y de Diego López y de Diego Andrés Herrera, ambos de Ecuador.

Desde aquí, un enorme agradecimiento por la invitación a participar de este encuentro pero, sobre todas las cosas, sinceras felicitaciones a todo el equipo de trabajo que logró semejante éxito.

Algunos enlaces relacionados
(si omití alguno importante me lo pasan en un comentario)

    Fotos en Flickr
    SD08 en Facebook
    SD08 en Twitter
    Video de la presentación de César Calderón
    Presentación de José María Pérez
    Presentación de Ciudadania Digital 2.0 (Ecuador)
    Blog Informal de Sociedades Digitales
    La inauguración
    Presentación de Diario de Gestión

Ah… no puedo dejar de linkear Gurisitos Costeros, el blog de La Delma, mamá de Sebastián Lorenzo, que estuvo con su notebook en el evento…

Un hombre pasa con un pan al hombro
como hablar del no yo sin dar un grito
César Vallejo

“La Bonaerense” es un blog creado por una docente que trabaja en zonas marginadas del Gran Buenos Aires. Una docente que, sin perder el sentido del humor ni su integridad anímica trabaja “para forjar un mundo mejor para nuestros alumnos y para la sociedad”. En pocas palabras, espera que su labor como maestra sea “una invitación para construir la paz”.

A medida que se va leyendo este blog se siente que duele, conmueve, emociona, moviliza, hace sangrar lágrimas.

En este blog un testimonio vale más que mil palabras y estar ahí, en el lugar de los hechos, haciendo lo que se tiene que hacer, vale más que todo.

Por medio del blog, la docente ha conseguido donaciones, excursiones para sus alumnos y otros recursos esenciales para el desarrollo de estos pibes, que andan desmadrados y que encuentran en la escuela un pedazo de territorio donde desplegar la patria de su infancia.

Porque si estos pibles no tuvieran la escuela se quedarían en casas donde la desesperación muerde hasta el último vestigio de coherencia; donde hay padres que no saben leer; donde hay chicos golpeados y hasta alguna piba que tuvo que presenciar como su hermana mayor se descerrajaba un tiro en la cabeza. Por supuesto, ella intentó hacerlo más tarde pero sin lograr su objetivo.

En definitiva, “La Bonaerense” es un blog caliente, escrito al toque, con historias que te dejan sin palabras y con certezas que te hacen pensar que todo lo que escribas a partir de ahora, no tiene sentido. Por eso es que no se puede hablar del no yo, que sería lo mismo que hablar de lo flogger o los personajes de televisión, sin dar un grito.

Y pensar que mi ignorancia fue tan grande que al desconocer este trabajo le sugerí a “La Bonaerense” en el Twitter que haga un blog contando sus peripecias como docente en áreas marginadas.

La Bonaerense

Fragmentos que pueden leerse en diversas entradas de “La Bonaerense”

mis alumnos (en la escuela) comen, juegan, pueden ser niños.

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Apenas entré al aula, Sandra me dijo que Brenda tenía algo muy, muy feo para contarme. Esperé al recreo y hablamos en un salón vacío. La noche anterior había intentado suicidarse.

Hace unos días, Brenda estaba en su casa con su hermana de 32 años, quien después de llorar un rato largo, tomó el arma de su papá y se disparó en la sien (delante de Brenda). Ella llamó a su mamá y juntas fueron al hospital. Todavía está en coma.

Anoche Brenda intentó hacer lo mismo que su hermana,  por suerte su papá llegó  y le quitó el arma tiempo. Cuando le pregunté la razón que la había llevado a eso me dijo: -Mi vida es muy triste seño, quiero irme con mis hermanitos.

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Entiendo que esas tierras tienen dueño, pero no puedo olvidar el hecho de que doscientas familias se van a quedar sin lugar para vivir.

Que se puede hacer con ese predio? Prefiero que sirva para todas esas familias que llegaron hace dos años porque no tenían otra solución, no me vengan con que “yo pago alquiler” porque seguro no querrían cambiar su hogar por una casilla a 5 metros del riachuelo.

No avalo la ocupación, pero la entiendo como ultima posibilidad de salir de la calle.

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Es por eso que les pido ideas para poder conseguir algo de dinero que ayude con los gastos, los chicos pueden pagar $5 pero no más. Tenemos poco tiempo!

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Estoy en una hora libre y la máquina es un desastre, prometo postear como es debido cuando esté en mi máquina.

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Gracias a todos por sus donaciones, ya juntamos $800! A a los que no les pasé mi CBU fue porque ya habíamos llegado a la suma y no necesitamos más, los chicos van a pagar una pequeña cantidad cada uno.

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Los viernes son días difíciles para mí, me levanto a las 5am, tengo seis grupos distintos (o sea que siempre voy cargadísima con material para todos) y tomo siete colectivos en total, ya a esa altura de la semana no tengo monedas y tengo que pelearme y rogar para conseguirlas.

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-¡Señooooooo! ¡Matías me pegó!

-¡Señoooo, ¡Camila me dijo paraguaya muerta de hambre!

-Señoooooo, ¿puedo borrar el pizarrón?

-Señoooooo, ¡escuchaaaaaaame señooooooooo, te estoy hablaaaaandooo! (tironeando de mi delantal)

Cuando sonó el timbre del recreo les dije que salieran sin formar y no los saludé a cada uno con un beso (como siempre hago).

Disgustada, me fui a la dirección a firmar y a organizar el tema del día del niño y cuando salí pasé por el patio y me encontré con el desastre mayor; todos mis alumnos estaban llorando.

Todavía me sorprende lo que podemos generar como docentes a estos chicos; hacerlos reirse a carcajadas o llorar sin consuelo.

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Y la verdad es que sí, fue mi secretaria todo el día y se sentó a mi lado, porque así lo necesité yo. Necesito esos besos y abrazos diarios, sus palabras y sus cartitas. No sé cómo haría si tuviese que trabajar en una oficina, aunque sé que si tuviera un trabajo más rentable, podría ayudarlos igual o mejor. Pero la verdad es que ellos me dan más a mí de lo que yo a ellos.

Cuando hace más de un año publiqué en la revista “Noticias” una nota donde proponía el uso del Twitter para “seguir de cerca” las discusiones de los parlamentarios, soñaba que algún día iba a leer una noticia como la que cita hoy Xavier Peytibi en su blog e-Xaps. Allí nos podemos enterar, por ejemplo que “Lo interesante de estos tiempos es que la red y las herramientas 2.0 permiten saber todo lo que se está produciendo en estos instantes, y también en los parlamentos (sobretodo en el de Catalunya y el de Euskadi), plenos locales, plenos del senado, etc… e incluso comunicarte y discutir a través de Twitter con los propios parlamentarios que están presentes en el pleno o las diferentes comisiones”.

En aquel momento me preguntaba en el artículo mencionado: “¿Qué sucedería si los diputados y senadores publicaran a través de internet y en tiempo real pequeños mensajes de texto donde describen qué piensan y sienten cuando están en sesión? ¿Qué sucedería si los ciudadanos, con acceso a la red, pudieran leer, también casi en el mismo momento en que se producen, esos mensajes? ¿Es eso posible, desde el punto de vista tecnológico?”

Y me respondía que sí. Que era posible hace un año y lo es ahora. Sólo hace falta la voluntad política, la apertura mental y la predisposición hacia todas las alternativas de comunicación posible con la ciudadanía. Casi nada, por cierto.

En la nota de “Noticias”  escribí que “el twitter, como los blogs, pueden –y deben- ser extensiones de la palabra y la acción del político cuando éste ya fue electo por la ciudadanía. Porque si antes un legislador no tenía tiempo material para hablar con cada uno de los ciudadanos o le era imposible comentarle en tiempo real lo que pensaba durante la sesión, hoy estos artefactos digitales permiten otro tipo de acercamiento”.

Entonces vovía a las preguntas: “¿Lo utilizarán los legisladores?”. Para responderme que, siendo optimista y basado en la experiencia de Diario de Gestión “en un futuro no muy lejano, sí, es posible. Aunque no es ni va a ser fácil”.

En la actualidad sólo un legislador argentino, Diego Kravetztiene una cuenta en Twitter y la utiliza con cierta asiduidad. Claro que no relata en ella los pormenores de los debates dentro del recinto.

Ahora, por el lado español, parece ser que el parlamento, además de usar Twitter también se extiende a otras aplicaciones como el Twitpic, un recurso por el cual se puede colgar en el canal del Twitter. Fotografías tomadas por el celular en forma casi instantánea.

Así, por ejemplo, la senadora Fátima Ramírez (PSOE) colgaba esta imagen de la bancada del Partido Popular durante el pleno del Senado que se desarrollaba en esos mismos momentos.

En la imagen se ve a esa bancada medio vacía , mostrando el poco interés con el que trabajan muchos políticos. Por cierto que no mostraba el resto de bancadas, o sea que no se sabe muy bien si los diputados socialistas estaban presentes. Por lo cual hubiese sido interesante que otro legislador tomara una imagen del lado socialista.

Pero, más allá de estas cuestiones, sigo insistiendo en que el microblogging (porque decimos Twitter porque es el más conocido) es útil para que el legislador tenga la posibilidad de sentar al lado de su banca, en sentido figurado, a todos los ciudadanos interesados en un debate. De poder comentarles cómo va la discusión, qué piensa decir, qué piensa votar. Y ¿por qué no? Al mismo tiempo, saber qué opina tal o cual de lo que él dice.


“It’s Wonderful Life”, una de las mejores películas de Frank Capra, fue rebautizada para el mundo hispano como “¡Qué bello es vivir!”. El film data de 1956 y en él se retrata a un banquero que dirige una pequeña entidad financiera, llamado George Bailey interpretado magistralmente por James Stewart. Este hombre de negocios, ante la pérdida de capital (en verdad, un robo de Henry Potter, su rival en los negocios) y la caída de la confianza de sus ahorristas -casi todos vecinos suyos a los que financió sus casas- decide suicidarse para que el seguro de vida cubra, de alguna manera, la debacle financiera que se armó.

Más allá del realismo mágico con el que sigue la historia -vale la pena sentarse a verla, creánme- hoy no pude resistirme a trazar un paralelo entre esta situación de crisis financiera de entrecasa y la que se originó en los Estados Unidos y que está afectando, como en un juego de dominó, a algunos de los más importantes bancos y entidades crediticias europeas.

Diferencias y semejanzas

En la película, Bailey, hijo de un banquero respetado, hereda el negocio de su padre. Hereda también de su progenitor el prestigio y la trayectoria. El prestigio de una conducta intachable y la trayectoria de haber financiado siempre las necesidades de vivienda de cada una de las personas que viven en ese pueblo. Con criterio solidario y no especulativo. Capra retrata, al fin y al cabo, a una célula de la sociedad estadounidense que, si bien está impregnada de optimismo, aún en plena mitad de siglo sentían aún muy cerca aquel octubre de 1929. Tan cerca como la proximidad de la Segunda Guerra Mundial.

Pero en la vida real del siglo XXI, las entidades financieras son percibidas por el ciudadano medio de una forma distinta y distante. Más como un conglomerado de organizaciones soldadas por la globalización y actuando siempre en conjunto. Mientras todo funcione sin sobresaltos, esas entidades financieras son vistas por el ciudadano medio como gigantes que habitan inmensos edificios de acero y vidrio. Pero cuando la crisis les muerde los talones, se siente en la piel el miedo de que esos gigantes se desmoronen y transformen el acero y el vidrio en armas mortales.

En la fábula de Capra, Bailey habita una casa que estaba abandonada. Es un tipo bonachón, conocido y reconocido por todos sus vecinos. Henry Potter, su malvado rival, también es un banquero pero frio y especulador que intentará derrotarlo con las peores mañas. Entre ellas aprovechándose de un fatal descuido para robarles.

Claro que en el aquí y ahora de este lunes no hay caras conocidas, sólo logotipos con letras señoriales cuyas hojas con membrete hoy valen menos que un billete argentino de un austral. No hay buenos ni malos: sólo un sistema que se resquebraja provocando el pánico de quienes creían con fe ciega en esos templos que ahora parecen hechos de arena. ¿Cuál será el fin de la película?

Finales felices y de los otros

Los expertos dicen que estamos atravesando uno de los ciclos de recesión más pronunciados del sistema financiero internacional. Esto, sumado a la globalización y al mercado tecnológico de capitales hace que un estornudo en Wall Street resfríe a medio Bolsa de Tokio. Y como esto no es un simple estornudo sino el desencadenamiento de una enfermedad mucho más grave. Tan  grave que creo que ya no puede haber finales felices como si esto fuera una película.

No puede haber finales felices porque las principales víctimas de la especulación de los grandes capitales son y serán siempre las personas de a pie, nosotros. Los mismos que fuimos a buscar credibilidad para nuestros proyectos de vida y los mismos que buscamos confiabilidad para nuestros ahorros, en caso de tenerlos.

Ya nada será igual ni en Wall Street ni en San Juan y Boedo después de esta debacle. Porque los grandes monstruos financieros han demostrado que si sus bases fueron alguna vez sólidas, hoy están carcomidas por la especulación de quienes apostaron a créditos basura con el sólo fin de lograr un par de puntos más de interés. Ebrios, al fin y al cabo, de una liquidez ficticia, nociva, contaminante…

No será igual porque, al decir de Michael Moore, sin recurrir a las armas, Bush y sus compinches tienen 300 millones de rehenes (inglés)

No será igual porque se resquebrajó la confianza en un sistema que sigue dando muestras de impotencia para protegerse. Un sistema que se mostró como alternativa de libertad respecto a un socialismo burócrata y opresor cuyo fin, con el derrumbe del Muro de Berlín, marcó también un antes y un después en la historia.

Tal vez las interpretaciones exitistas y/o especuladoras de aquel derrumbe de 1989 no pudieron predecir que casi veinte años después -apenas un par de minutos en la historia- se podía hacer efectivo aquello de que el Muro cayó para los dos lados ideológicos en pugna.

Ya nada será igual y no hay lugar para celebraciones de ningún tipo. Porque, como el socialismo, el capitalismo no es malo en sí mismo. Lo malo es lo que hace el hombre en su nombre.

Imagen de Reuter tomada del diario La Nación

El sitio web del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires ofrece la posibilidad de bajarse nada menos que 37 libros que abordan la cultura y la historia de la ciudad. El análisis de la cocina, la influencia de Buenos Aires en la letras del rock, las huellas del pueblo ydische o el gitano en la porteñidad o el impacto cultural de los cementerios son algunos de los muchos títulos que viene editando desde hace varios años la Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural.

Estab biblioteca cultural consiste en 26 obras de la colección “Temas de Patrimonio”; cuatro catálogos y siete cuadernos educativos. En lo que hace a la colección “Temas de Patrimonio”, es de destacar que sus contenidos se integran a partir de artículos o conferencias de especialistas que participaron en los numerosos eventos que la Comisión organizó a lo largo de los últimos años.

Salvo algunos casos en que se encuentran agotados, todo este material también puede adquirirse en formato convencional. Sus precios oscilan entre los $15 y los $18.

La Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural de la Ciudad de Buenos Aires fue creada por la Ordenanza 41.081 del año 1986 pero se integró formalmente recién el 11 de octubre de 1995. En rigor, se trata de un organismo mixto, con representantes del Poder Legislativo y del Ministerio de Cultura, que se desempeñan sus cargos en forma honoraria.

En la actualidad, y desde hace ya varios años, está presidida por la licenciada Leticia Maronese.

La lista completa de estos verdaderos libros de la buena memoria que se encuentran disponibles para descargarse en formato PDF, es la siguiente:

Colección Temas de Patrimonio

“Nuevas Perspectivas del Patrimonio Histórico Cultural”

“Patrimonio e Identidad Cultural”

“Nuestra lengua, un patrimonio”

“La cocina como patrimonio (in)tangible”

“El espacio cultural de los mitos, ritos, leyendas, celebraciones y devociones”

“La Presencia Masónica en el Patrimonio Cultural Argentino”

“Archivos de Buenos Aires”

“Artesanía Urbana como Patrimonio Cultural”

“Lengua y poder. El Argentino Metropolitano”

“Turismo Cultural”

“Patrimonio Cultural en Cementerios y Rituales de la Muerte”

TOMO I.
TOMO II.

“Patrimonio Cultural gitano”

“Rascacielos de Buenos Aires”

“Buenos Aires negra. Identidad y Cultura”

“Patrimonio Cultural y Diversidad Creativa en el sistema Educativo”

“Buenos Aires y el Rock”

“Buenos Aires Idish”

“Inmigración, pasado y presente”

Congreso de Escritores.Identidad y Globalización

Le paramícha le trayoske. Los Cuentos de la Vida. Selección de Cuentos Gitanos

El Espejo de la Lengua Ídish. Selección de textos argentinos

Buenos Aires Hace 100 años a través de sus postales

Sitios de Interés Cultural de la Ciudad de Buenos Aires (1994-2003)

El Buenos Aires de Enrique Horacio Puccia (1910 - 1995)

Invasión, Reconquista y Defensa de Buenos Aires (1806-1807)

Catálogos

Cámaras de Ayer - Imágenes de Hoy “Personalidades”

Catálogo 1ra Bienal de Artesanías de Buenos Aires

Astor Atahualpa. Los caminos de la identidad

Catálogo 2da Bienal de Artesanías de Buenos Aires

Cuadernos Educativos

Pequeñas historias de la Plaza, el Cabildo y la gente.

Museo de la Ciudad

Monumentos y Obras de Arte en el Espacio Público de la Ciudad de Buenos Aires

Flores 200 años. Barrio y Cementerio

Boedo. Un barrio con Historias

Filete Porteño

Buenos Aires y el transporte

Ese abrazo entre Néstor Kirchner y su esposa, la Presidenta, Cristina Fernández de Kirchner me sorprendió en plena tarde. Lo ví en el site de La Nación y, aun cuando no quisiera, me retrotrajo a otra imagen, otro ícono de nuestro pasado más o menos reciente: la imagen de Evita abrazada a Perón tras su renunciamiento histórico del 22 de agosto de 1951.

Ya sé, no me digás, son bien distintos. No son comparables porque son momentos diferentes con casi 60 años de distancia y un aluvión de historia en el medio.Aquella imagen de 1951, a mitad de camino entre estampita y crónica fotográfica, mostraba toda la fortaleza de una mujer acurrucada en el pecho de su hombre. Y hoy, como un monumento o una remera estampada, ya no quema ni incendia. Por eso, tal vez, ya forme parte del álbum de la historia o de cualquier iconografía de acto partidario.

En cambio, la imagen de hace un par de días es distinta. Arde y, al mismo tiempo, es demasiada fresca aún para ponerle significantes que no sean ideológicos. Es una imagen que aún la historia no la ha revelado.

Pero ambos abrazos tienen cosas en común. Al menos son dos personas en cada una de las fotografías en un momento en que la historia también los está abrazando.

Claro que no son abrazos partidos, en el sentido de resquebrajados, fragmentados, fracturados… Ni tampoco son momentos de debilidad. Es lo humano tras el poder o lo humano cuando el poder los conmueve.

Algunos podrán ver, en el abrazo de los Kirchner, un gesto ensayado por un publicista con agudeza semiótica. Pero no creo que quiera relacionar ese abrazo a un renunciamiento.

Otros, justificarán sus teorías misóginas sobre la debilidad femenina y el ejercicio del poder.Pero lo cierto es que ambos estaban allí, se abrazaron entre papelitos y banderas. En medio de un país que está doblando la curva de su historia. Ante un futuro que tiene más preguntas que certidumbres. Parados en un presente que se sacude, y lo sacuden, a cada rato.

Esas dos parejas, tan lejos y tan cerca por muchas razones y en muchos sentidos, quedaron congeladas en fotos que las emparentan. Aunque los primeros -Perón y Evita- no supieran nada de los segundos - el matrimonio Kirchner- . Y que los segundos hayan sido, por ejemplo, los que se terminaron yendo de la Plaza de Mayo, la misma de la foto, aquel 1° de mayo de 1974 cuando, dos meses antes de morir, el propio Juan Domingo Pérón dijo aquello de imberbes, flanqueado por José López RegaIsabel Martínez, cuando ya no tenía quién lo abrazara.

Hace un par de días discutíamos, pizza mediante, en Sanchez & Sánchez,  con Federico Sánchez lo que sería la web 2.1 (a no confundir con la web 3.0 o como quiera llamarse a la futura o potencial web semántica) y llegábamos a la conclusión (es un decir, claro) que esta Web 2.1 está centrada en los contenidos pero, sobre todas las cosas, en la diversidad temática y en la profundidad de esos contenidos. ¿A qué hacíamos referencia? A que la facilidad de abrir y mantener un blog sumada a la cada vez mayor conectividad a internet le da autonomía de expresion a todos los que tengan algo que decir.

“¿Pero si esto fue así siempre y el boom de los blogs de 2005 y 2006 se basó en eso?”, creímos escuchar desde alguna mesa vecina. Y respondimos: no. Tener un buen blog y mantenerlo no siempre fue tan fácil. Por ejemplo, ¿cuántos periodistas, economistas, abogados o amas de casa saben configurar una base de datos? Quizás hable por mí, pero yo no sé. Me salva la aplicación “Fantástico” de mi hosting.

Por supuesto que los servicios gratuitos de Blogger y luego WordPress, entre otros, permitieron el surgimiento de blogs sin necesidad de meterse en los vericuetos del PHP ni del My SQL. Pero convengamos que todos tenemos en nuestra agenda a un amiga o amigo diseñador o programador que nos saca las papas del fuego cuando la columna de la izquierda se desplaza hacia abajo, por citar una anomalía leve.

Con esto, muzzarella mediante, estábamos diciendo que si según la Biblia en el principio fue el verbo, aquí, en la Web2.0 en el principio fue el código. Con lo que los primeros pobladores del territorio blog, por lógica, fueron programadores y gente vinculada a la informática. Luego sí, en una segunda oleada inmigratoria, llegaron los diseñadores y diseñadoras que se le animaban al PHP. Ellos y no otros fueron los colonos fundadores de aquella primera aldea que fue la blogósfera.

En aquellos primeros tiempos uno podía llegar a encontrarse post con problemas de redacción pero, sobre todas las cosas, con artículos que rondaban, lógicamente, las áreas de interés de programadores y diseñadores web: gadgets, tecnología, aplicaciones, posicionamiento en buscadores y, en menor medida, themes, fuentes tipográficas y logos.

Pero hoy, la blogósfera dejó de ser aquella aldea de informáticos y diseñadores para convertirse en esta megalópolis que alberga no sólo a una multiplicidad de voces sino a una enorme diversidad de temas. En una palabra: la blogósfera es una ciudad construida con la conversación del mundo y el mundo no sólo habla del último gadget.

Por eso es que, ya a en el café, convenimos con Federico en una verdad de Perogrullo: “el hecho de que alguien sepa fabricar un buen micrófono no lo convierte, por esa sola razón, en un buen comunicador.”

Hoy, en la ciudad blogguer se mantiene, como si fuera el casco histórico, el barrio de los primeros habitantes. Allí viven desde siempre los mejores fabricantes de micrófonos del lugar, los creadores de la herramienta que nos permite a todas y todos, hablar, hacernos escuchar, escucharnos, constituirnos en la conversación.

Leo un post de Natalia Zuazo  lo siguiente: “Los comentarios nos embolan. Son el cliché de la blogósfera y una forma de participación tan ingenua como subordinada y centralizada. No nos interesan en este blog. Sí en otros contextos”. Para preguntarse después: “¿Para qué moderar comentarios cuando todos pueden publicarlos en sus blogs y referenciarlos donde quieran?”.

Ahora bien, más allá de que cualquiera puede hacer de su blog un pito, resulta paradójico que tengas un blog y que los comentarios te embolen. Es retroceder en cuatro patas al viejo esquema del “cuando yo hablo, ustedes se callan la boca”.

Los comentarios, es decir, la posibilidad de que alguien acote, sugiera, critique o pondere lo que escribimos en nuestros blogs, son esenciales a la hora de tejer esos entramados de diálogos que permiten la llamada Web 2.0 y que muchas veces generan comunidades espontáneas de debate.

Pero lo que es más paradójico aún es pretender que para comentar un post haya que tener un blog. ¿Y si yo quiero comentar y no tengo ni quiero tener un blog? ¿Mi voz no vale si no pertenezco al cada vez más endogámico mundo bloguer? ¿No estaremos construyendo con este tipo de actitudes una minielite de utilería para disfrazar así la impotencia de comunicarnos?

Ante estas situaciones uno tiende a mirar con nostalgia a aquellos buenos tiempos cuando hablábamos de los blogs como “la conversación”. Tiempos aquellos en que todos escribíamos y comentábamos con todos y la posibilidad de publicar rompía con la dicotomía entre las “voces autorizadas” y “los que no tienen voz”.

La popularidad del post, en aquel tiempo, se medía por la cantidad de comentarios y se consideraba, vaya a saberse por qué, que un comentario equivalía a 100 visitas. Es decir, 99 de cada 100 leían y no escribían.

Por todo esto es que, quizás, lo que nos hacía más felices era cuando a nuestros post le crecían colas larguísimas de comentarios que, luego de un tiempo, se transformaban más en charlas o debates entre los propios comentaristas a propósito - o no - de la temática del post.

Éramos leídos y comentados.Pero también éramos tan tiernos en estas lides que no sospechábamos que la popularidad se iba a convertir en un monstruo que nos secuestraría en la isla de la vanidad.

Por eso es que cuando los melones de la web 2.0 se fueron acomodando con el andar nos fuimos dando cuenta que los blogs no eran más que lo que son: simples espejos de la personalidad y el conocimiento de quien lo escribe. Es decir, espejos de la vida misma.

Los poetas porteños, sin ciudad

¿Por qué escribe poesía Rodolfo Edwards?
porque estoy solo
como la estrella empecinada
que brilla en el cielo de mi patio

No hay ciudad sin poesía pero parece que los poetas porteños se han quedado sin ciudad. Al menos por lo que se vio en la campaña de afiches realizada por el gobierno de la ciudad de Buenos Aires con motivo del Día Intrernacional de la Poesía.

Sólo uno de los cuatro afiches contiene un poema escrito por un argentino. Se trata del santafesino Juan L. Ortiz a quien, por otro lado, le han agregado un misterioso acento en la “i” de su apellido. Los otros poetas, célebres, son Miguel Hernández y Miguel de Unamuno, ambos españoles; y el nicaragüense Rubén Darío.

Nada de Borges ni de Marechal. Menos aún de Gelman, Huasi, Manzi, Cátulo Castillo, los González Tuñón, los Fernández Moreno, De la Púa, Cortázar y ni que hablar de Girondo, Carriego o Boccanera que pide besarle las piernas a la poesía hasta que diga Santo Dios. Por supuesto que entre tantos, tantos poetas porteños que han construido barrios completos de metáforas.

Borges sí está con un poema en un material gráfico complementario al cual se accede a través de un documento pdf en internet. Allí también puede leerse sendos poemas de Leopoldo Lugones y Alejandra Pizarnik, por citar sólo a los argentinos.

Esta campaña es parte de un programa realizado por el Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires destinado a “brindarle a la poesía un lugar preponderante en las políticas públicas culturales”.

El programa promete espacio en radio donde “reconocidos locutores darán lectura de las diferentes poesías”. También incluirán lectura de poesías en bibliotecas, jornadas en museos de la Ciudad y diferentes actividades con sede en “La Casa del Escritor”, entre otras.

En efecto, no hay ciudad sin poesía pero para esta gestión porteña en la ciudad parece olvidar a sus poetas. Al menos en esta campaña de afiches…